viernes, 25 de noviembre de 2011

Serra do Rio do Rastro (SC-438), BRASIL


Mi amigo Duda me dijo que echara un vistazo a esta carretera, que “fliparía” y como muchas otras veces, tenía razón. . . .

La SC-438 (construida en 1903) es una “rodovía” del estado de Santa Catarina que traviesa La Serra do Rio do Rastro. En este tramo, las curvas serpentean descendiendo desde 1.460 m de altura hasta el nivel del mar en muy poco espacio (desnivel medio de 9,2%) mostrando un paisaje espectacular.

La sierra, ubicada al sur de Brasil, en el sudeste del estado de Santa Catarina, está situada entre los municipios de Lauro Müller y Bom Jardim da Serra.

La carretera en esta zona tiene más de 250 curvas en 8 kilómetros.
En días claros, en las partes más elevadas de esta sierra, se puede divisar el mar Atlántico que se encuentra a más de 100 km de distancia.

Son comunes las heladas y en ocasiones nieva en las cotas más altas (La ciudad más fría de Brasil, Sao Joaquim da Serra, está a solo 20 km), por lo que la mejor fecha para recorrerla es el verano austral (de noviembre a marzo). En cualquier caso, si viene un frente del sur, puede que haya mucha niebla incluso en verano.

Por la noche la carretera está iluminada gracias a la energía eólica producida en la cercana planta de Bom Jardim da Serra.

El paisaje es impresionante y discurre entre lagos, cascadas y bosques donde también puedes encontrar fauna autóctona (quatis).


Quatis

El estado de Santa Catarina fue colonizado por alemanes e italianos por lo que las casas mantienen el estilo alemán y la gente conserva rasgos centroeuropeos.
Duda, definitivamente un sitio donde ir en moto antes de morir
 




5 comentarios:

  1. Vaya carreteras...tiene que ser una gozada

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  2. Sin duda, un sitio para descubrir en moto antes de morir...


    Que fotos!

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    1. A que si eh? Gracias por tu comentario manu

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  3. Enhorabuena por las fotos; reflejan perfectamente el paisaje.
    Yo he tenido ocasión de recorrerla en coche y es a la vez un sufrimiento y una delicia, sobre todo al llegar arriba y ver el panorama. No sé por qué razón, pero cuando lo recuerdo, no puedo evitar pensar en cómo sería un campeonato del mundo de ciclismo en esta carretera, .... pobres ciclistas.
    Había vendedores de piñones de araucaria; eran del tamaño de dátiles y muy sabrosos.
    Pasé el día en una "fazenda" que además de ganado tenía una pequeña casa rural: comida local y café recién tostado.
    Un día para no olvidar.

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  4. Ya me gustaria ir anónimo, eso no se puede olvidar, gracias por tu comentario

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