domingo, 31 de enero de 2010

Pingüinos 2010




El tema se veía complicado, viendo días anteriores el estado de las carreteras tanto por televisión como por internet. Pero pingüinos lo teníamos programado y no podíamos quedarnos en casa, había al menos que intentarlo. Así que el jueves preparé la moto para dejarla lista para el viaje al día siguiente.
               



Habíamos quedado en la Estación de Servicio de FuenteSila Tiri y yo entre las 9:30 y las 10:00






Comienza la aventura  sin problemas,  como Tiri no puede ver la velocidad a la que va por la transformación de su moto voy  yo delante.
Tras pasar Mieres por la autopista, 6 kms más adelante, noto algo extraño en la moto e inmediatamente se me mueve de atrás en plan exagerado, yo ya me veía en el suelo, pero conseguí controlarla y detenerla sin consecuencias. Había hielo y la goma de atrás la llevo bastante desgastada. Tiri resolvió bien la situación no frenando, si no nos hubiéramos ido al suelo los dos, con pericia consiguió esquivarme y se detuvo para echarme una mano, dando por hecho que estaba en el suelo.  Pero por suerte, libré la caída y entre los dos conseguimos apartar la moto al arcén poco a poco, pues era una pista de patinaje. Se había montado un poco de caravana y me sorprendió que nadie se pusiera en plan histérico a pitar ni nada por el estilo.



Allí nos planteamos dar la vuelta, pero yo esperanzado, más que dar la vuelta quería tomar un café y hablarlo tranquilamente. Así que cogimos el primer desvío para entrar al pueblo que quedaba en la margen derecha (no sé ni cómo se llama, jejeje) y había una pequeña cuesta y…buffff, estaba vendido. Se empezó a mover la moto y solo subía derrapando. Lo intenté yo y Tiri atrás, pero lo veía muy negro y Tiri estaba convencido que se podía subir. Así que esta vez lo intentaría él y yo controlaría atrás, aunque difícilmente, pues me patinaban los pies. Derrapando continuamente y a medio embrague conseguimos quitarla del medio y echamos un cigarro, llamamos a Nadya para que nos dijera cómo veía el asunto y decía que diéramos la vuelta que estaba muy mal.



]



Hablando sobre si damos la vuelta o no. Pasaba por allí un motero que había quedado en Pola de Lena con otros del  grupo Moteros Astures. Como Pola de Lena estaba cerca, tiramos hacia allí despacio.
Eran las 11:30 y llegamos a Pola de Lena, estaba el chico que habíamos visto antes y nadie más. El estaba esperando a otros colegas que al final abortaron, pues viniendo por la minera cayeron unos cuantos con la consiguiente rotura de carenados, estribera, etc.





Y pronto empezaría a nevar y a llenarse el bar de moteros





Lástima no haber sacado alguna foto de cómo se llenó aquello de motos
Al final se cerró el Huerna y desviaron a todos los vehículos a la gasolinera y ya  no cogía un alma en el bar



A las 13:40 algunos moteros se animan a seguir, aún sabiendo que el  pajares estaba con cadenas y el huerna cerrado. Unos con el propósito de avanzar un poco más, otros con la idea de dar la vuelta en Campomanes. Nos animamos y tiramos a Campomanes, donde nos juntaríamos varias motos. Cuando nos disponíamos a tomar algo por hacer tiempo, baja una patrulla de la guardia civil y nos dice que el Huerna lo habían abierto, que apuráramos pues seguramente lo tendrían que volver a cerrar en breve, así que sin pensarlo dos veces marchamos para allí.
El grupo que habíamos salido juntos fueron tirando, les iba dando paso, pues no podía seguir el ritmo y me daba la sensación que hacía de tapón. Supongo que si hubiera cambiado la rueda trasera para esta aventura hubiera ido mejor, aunque tampoco estoy muy seguro. Fue muy duro.

De esto no tenemos fotos, pero Pedro, un viejo conocido con el que nos volveríamos a reencontrar en esta aventura sacó alguna desde el móvil cuando tuvieron que esperar a la quitanieves para que les abrieran paso. Tuvieron mala suerte, ya que estuvieron una hora esperando. También cayeron dos que iban en su grupo. Yo solo tuve que esperar 5 minutos porque la misma que había  adelantado luego me aparté para que me pasara, pues iba haciendo tapón y me era imposible continuar, la verdad que me veía en el suelo. Así que dejé pasar a los coches que tenía detrás y a la quitanieves y me incorporé otra vez pa ir por lo segao, jejeje

Las fotos de Pedro









Lo pasé muy mal, primero porque para conseguir detenerme sin frenar no era fácil, ya que pasé de seguir las rodadas a ver  todo un manto blanco, ya ni rodadas ni nada. Tardé bastante y lo que dije antes, nadie pitó ni nada. La verdad que me sorprendió mucho, aunque dos 4x4 me adelantaron casi rozando mi pierna. Joer, yo tenía que ir por lo rodado, si me salía de allí tenía que parar o me caía, si no me caía antes de parar, jejeje. Lo segundo que para volver a encarrilarme me llevaría mucho más tiempo (se me iba de alante), fue curioso porque desde allí hasta el peaje ya solo estaba yo, nadie detrás y nada delante (ahí está la hora que tuvieron que esperar). Iba contento porque al no tener a nadie detrás, iba sin presión, pues volver a apartarme sería una jodienda para mí, ya os digo que me llevó mucho tiempo. La putada que al no tener a nadie delante, pues la quitanieves pasó como un obús, pronto las rodadas desaparecerían una vez más. Se me hacía eterno. No terminaba de llegar al peaje, ahí fue cuando pasé miedo (no me importa decirlo). Mi velocidad era  de 30-40 kms hora, a veces incluso menos y con los pies rozando el suelo porque ya veía que en cualquier momento me iría al suelo, y la putada es que si me caía no podría levantar la moto, pues la VTX pesa mucho y con la pista así y yo solo…ufffff. Ahí empecé a acojonarme en plan serio. Cada poco limpiando la nieve de la visera rápidamente (no mola nada llevar una moto sobre nieve con la rueda mal y para encima con una mano), medio abierta, para ver con más claridad. En esos momentos lo que menos notaba era el frío que hacía, solo pensaba en llegar al peaje y reunirme con  los demás. Se me hizo eterno, y por fín llegué al peaje. Les pregunté si  habían esperado mucho por mí y al final unos 10 minutos (yo pensaba que más…se me hizo eterno)



Tiramos de nuevo y poco a poco las condiciones de la carretera eran mejores. Al final hasta sol y  todo.  Iríamos ya solos Tiri y yo a nuestro ritmo y paramos en Benavente a las 16:30 para beber un caldo,  comer un bocadillo y repostar.
Ya habíamos pasado lo peor.  
Luego iríamos a buen ritmo, la carretera perfecta, eso sí, mucho frío. Y tuvimos que parar un par de veces, que Tiri tenía que colocar bien los pulpos, que se movía la tienda al ir más rápido que antes.
Llegamos a las 18:30 a Pingüinos, aparcamos las motos y nos inscribimos lo primero. Luego a montar la tienda y a tomar algo.









Tiri no se encontraba muy bien y decidió no tomar alcohol, yo tomé un poco, jejeje, pero tampoco mucho,  sobre las 2 de la madrugada fuimos a dormir.

Hablando con un chaval que estuvo esperando en Pola Lena también con nosotros



Yo me desperté pronto y fui a desayunar, Tiri optó por seguir durmiendo más. Allí me volví a encontrar con Pedro, que estuvimos charlando en Pola de Lena. Y contrastando horas me confirmó que era el grupo que iba detrás de mí. Si no llego a adelantar a la quitanieves hubiera tenido que esperar una hora como ellos.
Luego ya estaríamos el resto de la concentra los tres juntos.
Con Pedro y Tiri



Más fotos del sábado












Esta tienda está bien localizada en caso de gran borrachera, jejeje







La cena del sábado fué cojonuda





La noche del sábado  sí que no tomamos  nada, estuvimos en la hoguera y de vez en cuando a tomar algún caldo.



Tiri se fue muy pronto a dormir…se nos está haciendo mayor, jejeje,  y Pedro y yo nos quedamos hasta las 12, la verdad que había que descansar para ver lo que nos depararía el día siguiente que tocaba volver y pintaba mal el asunto. Había nevado en Gijón, Oviedo, Avilés...
A las 8:00 me levanto para asearme  y a las 8:30 ya estamos recogiendo todo, arrancamos las motos y la de Tiri no va. Así que tras intentar arrancarla a empujón y seguir igual, preguntamos y por lo visto hay un sitio habilitado para ello y una cola de escándalo. Así que llamo a Pedro para que vaya recogiendo también y decirle que en cuanto Tiri tenga la moto lista nos piramos. Tiri tardaba y ya estábamos esperándole Pedro y yo. Mientras desayunamos un poco. Al final salimos sobre las 11.









La primera parada breve fue que a Pedro le entraron ganas de fumar y me adelantó poniéndose en cabeza y nos mete en una área de descanso. Yo, como no sé cómo estará el puerto le digo que aguante que más adelante echamos un cigarro y tomamos algo. Había que aprovechar el tiempo. Así que continuamos. Voy delante, detrás Pedro y por último Tiri. Apuré el depósito al máximo y llegamos a la estación de servicio de Rioseco de Tapia.



Allí Tiri nos comunica que para él se le acabó el viaje. Perdió por el camino la matrícula y el piloto trasero.



Llama a la grúa, y mientras tomamos un café y un pincho. Nos despedimos y tras saludar a unos viejos amigos que venían en coche de Motauros, continuamos la marcha.



Yo ya le había avisado a Pedro que con la rueda como la tenía que iría más despacio, que no me la jugaba y que fuera a su ritmo. La verdad que me llevé un par de sustos saliendo de los túneles. No iba cómodo. Pero bueno, afortunadamente el huerna estaba muy bien, nada que ver con la ida.
Al poco de salir veo que Pedro se va quedando atrás, y supongo que querría echar un cigarro, jejeje, sabía que me cogería tarde o temprano. Y así fue, me adelantó como un obús más adelante y supuse que seguiría a su ritmo, le saludé y le dije con el dedo que si todo OK, pues la verdad estaba un poco preocupado y no me tuvo que entender, pues  el solo tiró y tiró…
Fui directo a la cochera, descargué la moto, fuí a lavarla, la guardé y con los bártulos para casa. Llegué a las 16:10 y directo a la ducha.



Así estaba la moto:





Como reflexión final diré que si algún día me encuentro en otra situación similar, probablemente de mediavuelta, no merece la pena jugársela, ni hay que demostrar nada, eso sí, que nos quiten lo bailao, jejeje, una historia para contar a los nietos.


8 comentarios:

  1. Vaya viajecito...molan las fotos!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Si, en estas condiciones fue una locura ir, pero también se tiene algo que contar y decir nunca mais!!!!!! jejejejee me alegro que te gustaran las fotos, un saludo

    ResponderEliminar
  3. Tino, has conseguido dibujar una gran sonrisa en mi cara. Realmente fué un viaje duro, pero muy gratificante. Ojalá un día no muy lejano volvamos a rodar juntos, eres una gran compañia tanto sobre la moto como bajado de ella. Me hubiera gustado acompañarte a Cabo Norte.
    Un abrazo
    Pedro

    ResponderEliminar
  4. Gracias por los comentarios.

    Me alegra mucho leer tus palabras Pedro que hace tiempo que no sabía de tí. Lo de rodar juntos y/o quedar pa tomar algo cuando quieras. Habia que volver a quedar en la Iguana, como cuando los Pantrucus, que tiempos aquellos!!!, ahora dan conciertos en directo, habrá que pasarse un día eh?, un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Menos mal que yo no me entero, porque si no, me muero de los nervios, jajajaja

    ResponderEliminar
  6. Ese año me quedé con ganas de ir...se cayeron dos amigos mios viniendo por la minera y dimos la vuelta, os admiro, da gusto ver este tipo de historias y hacer como si no fuera nada...GRANDES!!!!

    ResponderEliminar
  7. No será para tanto anonimo...tuvimos suerte, estoy seguro que si no se hubieran caido tus colegas hubieras continuado...gracias por tu comentario y por lo de grandes, un saludo

    ResponderEliminar
  8. Vivir estas experiencias nos permite cambiar de rutina, conocer nuevos lugares, estar más cerca a nuestros seres queridos, es fantástico explorar, aprender, y vivir estas experiencias.
    Saludos

    ResponderEliminar